Black Cowboys #1

Ver Black Cowboys #2

Mientras que los hombres montados a sus caballos y trabajando duro fueron símbolos profundamente arraigados a innumerables culturas en todo el mundo y durante siglos, el vaquero estadounidense se convirtió en su propia figura mítica.

Nacido prácticamente junto a la nación, asentó y expandió su figura por los ranchos del Oeste, para luego celebrarse en la figura de los sheriffs y universalizar su personalidad tomando protagonismo en las películas clásicas de Hollywood. Con su sombrero y botas, sus jeans desteñidos, los pliegues de cuero o retazos de pieles, y otras varias convivencias de texturas, a lo largo de los años, los cowboys se convirtieron en un cliché de masculinidades robustas y autosuficientes, donde la libertad gloriosa de la tierra indomable e implacable florecía en la reserva poética de su carácter romántico.

Artísticamente, el ideario americano de su figura fue descripto por muchos fotógrafos. Artistas como Kurt Markus y Hannes Schmid, de quien heredamos a su alumno y apropiador más famoso, el irreverente Richard Prince, atravesaron la anatomía vaquera, la descompusieron y volvieron a componer de acuerdo con las diferentes épocas y sus relatos. Hicieron, en definitiva, una y otra vez, una apuesta icónica que los acomoda bajo la mirada pop, que, para más, los toma, explora y los convierte en muchas otras cosas. Bueno, pop.

En tanto, en paralelo, por debajo, encima y por los márgenes de la historia, están los vaqueros hispanoamericanos, los nativos americanos y los afroamericanos, quienes se encuentran con una relegación en común, como si no existieran, como si no hubieran sido sistemáticamente afectados por todo aquello que representa la idea mítica del único cowboy posible, el blanco.

Es desde esos suburbios históricos y culturales que surge el ensayo fotográfico Black Cowboy. Sin perder su sentido artístico y con una clara brújula de exploración sobre los protagonistas olvidados, no hay en este trabajo una ambición documentalista ni testimonial consciente, aunque irremediablemente suceda, sino que más bien es una consideración contemporánea que se atreve a redefinir el rol y humanizar esa figura hegemonizada hasta ser plástico. En otras palabras, o, mejor dicho, en otras imágenes, Black Cowboy es lo que acontece por fuera de los vaqueros blancos, del republicanismo conceptual (lo idílico, como tal) y de la inspiración de consumo.

La fortaleza de la colección la encontramos en lo que emerge a partir de una brutal actualización sobre cómo vive un cowboy y/o sobre cómo es ser cowboy hoy. Así, no sólo se realiza una apuesta inclusiva, humanizadora y representativa, sino que también una mirada que se atreve a mostrar la cultura vaquera urbanizada, yendo mucho más allá de los habituales pastizales y las bombas de polvo espontáneas luego de los rodeos salvajes.

Notas: Este texto está basado en la presentación que hizo Loring Knoblauch para el ensayo fotográfico expuesto en el Studio Museum de Harlem. Fue traducido y adaptado por Tomás Rua y Barb Pistoia. / Ampliando cada fotografía se puede ver nombre y autor. Estas imágenes son algunas de las expuestas en Harlem.