3 Feet High and Rising: 30 años es un montón

de-la-soul3 de marzo de 1989. No es difícil jugar a pensar que Kelvin Posdnous Mercer, Dave Trugoy the Dove Jolicoeur y Vincent Pasemaster Mase Mason escribieron en un diario “hoy salió nuestro primer disco”, tampoco es difícil jugar a pensar que no lo escribieron así, sino que lo hicieron bajo alguna tipografía personalizada y cifrada. Lo que es difícil es alcanzar ese nivel de originalidad (y videncia) para saber cómo lo hubieran hecho. Dejando los juegos y la imaginación a un lado, sí, hoy se cumplen 30 años del debut discográfico de De La Soul, 30 años de mover las arenas sobrecargadas de tensión y rabia -que se hacían aún más sólidas en el rap gangsta- con la frescura, humor e irreverencia de 3 Feet High and Rising.

Lejos de los prototipos del hip hop y de las expectativas de la cultura negra sobre las figuras masculinas, los chicos de Long Island soltaron canciones para bailar y reírse, sin olvidarse del todo de la realidad, pero despojándose del hip hop realista. Imposible no caer en la típica descripción sobre ellos, pero es que no hay otra manera tan fiel de hacerlo: eran los chicos no populares de la escuela y del barrio, un poco por tímidos y otro por la propia cofradía de mantener entre sí el micromundo que los mantenía a salvo. De todo ese roce con lo ridículo y una lograda forma de no pertenecer es que nace De La Soul, y sin proponerlo salvaron bastante nuestros micromundos tan jóvenes como el de ellos.

3 Feet High and Rising es la búsqueda imposible y surrealista de respuestas a preguntas existenciales. El toque de gracia, más allá de los flow y de las pistas, está en el sonido que encuentran para sostener con poderío musical los tonos absurdos y audaces, cargosos entre ellos, carentes de total solemnidad. Si en sus formas retóricas nos decían que eran jóvenes queriendo ser jóvenes y muy confundidos por todo lo que sucede a su alrededor, en sus bases musicales nos chapeaban toda la música que habían absorbido y la inteligencia tenaz con la que la asimilaban. Mitad espíritu de compañeros de banco, otra mitad de sueños científicos y ansias de evasión y regodeo, la máquina De La Soul termina de tomar forma en sus aparatosos estilos para nada casuales, más bien como un grito de fuck off a las exigencias estéticas y paradigmas aun de la comunidad negra.

Sin título

Algunos puntos altos empezando por la intro en la que nos advierten que no, que no es necesario tomarlos demasiado en serio:

1/ En The Magic Number obligaron al mundo a hablar de hip hop hippie, algo que con el tiempo les empezó a molestar. Pero ahí está, y parecía en su momento que inaugurarían un subgénero que por suerte no fue tal.

2/ En Janifa Taught Me (Derwin’s Revenge) patean el tablero gangsta y salen a hablar de la primera vez de cada uno lejos de cualquier exhibicionismo de súper masculinidades. Acá logran un nivel muy superior en su retórica lúdica y un contraste genial entre la ingenuidad conceptual y la inteligencia narrativa. No hay dudas de que, aunque lo hagan con humor, componen un hip hop inteligente.

De La Soul3/ Ghetto Tang está ahí para decirnos que no miran a un costado, que no ignoran. Acá De La Soul sería más bien un “nos divertimos porque lo necesitamos. ¿Por qué lo necesitamos? Pues somos muy conscientes de que pasa esto”. O podríamos parafrasearlo con el “si no puedo bailar no es mi revolución”.

4/ Take It Off es el himno a la anti-moda, un himno a explorar la propia identidad, las raíces, buscar vestirnos y ser lo que somos. Había en esta época un nuevo resurgimiento de la idea de “volver a lo negro”, esto era recuperar el sentido africano en el centro de lo afroamericano.

5/ Un buen desafío es intentar reconocer todas las piezas que conforman Say No Go. Pista: siempre habrá una más por descubrir.

6/ Imposible no hablar de Buddy, un track comunitario con The Jungle Brothers, Monie Love, Queen Latifah y Q-Tip. Es una marca de época, tanto musical como cultural, y es, por eso mismo, una carta de presentación intacta para ese sector del hip hop de los 90 que jazzeaba, experimentaba durante meses buscando el sonido ideal y se politizaba desde un lugar diferente al rap gangsta, sin llegar a tomar una posición de frialdad intelectual, pero sí quizás más arraigado a los matices clasistas y formativos. Pero, además, este es el tema que los llevó a la explosión.

7/ Sin embargo, el que habla de su propia identidad y sería su DNI grupal, además de la estrella estructural del disco, es D.A.I.S.Y. age. Desde acá nos aclaran que están representando y lo qué.

space30 años es un montón de tiempo porque todos crecemos, nos cuesta seguir riéndonos de nosotros mismos y con nuestros amigos con el mismo descaro e impunidad que en la juventud, no es un reclamo porque también todos sabemos que las cosas se ponen lo suficientemente serias como para no tener tiempo de dejarlas un rato al costado. Más allá de algún paso en falso, De La Soul siguió haciendo buenas trabajos aunque no haya manera de alcanzar esta excelencia disruptiva. Solamente somos jóvenes un vez, ¿no?

Un rápido y muy limitado pantallazo de actualidad: mientras que se resuelve el problema sin fin con Tommy Boy Records, que debería liberarles sus discos para poder hacer una limpieza de las bases utilizadas, única manera de poder sumarse plenamente al mundo streaming de la música actual sin infligir derechos y asuntos de regalías, preparan una gira junto a Public Enemy y Wu-Tang Clan bajo el justo nombre de Gods of Rap.